PRACTICA 1:

CONCENTRACION SOBRE UNA VELA

Introducción

Si concentras los rayos del sol y los haces pasar por un cristal, puedes producir fuego y quemar una hoja de papel o un trozo de tela de algodón, pero si los rayos del sol están dispersos, no podrán hacer esto. Si le quieres hablar a una persona que está lejos, usas un megáfono y hablas, el sonido es concentrado en un punto y enviado a gran distancia hacia la persona, él te podrá escuchar claramente. Cuando el agua se convierte en vapor y se concentra en un solo punto, la fuerza generada puede mover a una locomotora, el vapor concentrado en un metal puede producir sonido en un órgano. Todos estos ejemplos se refieren a la concentración de cosas materiales.

De esta manera, si tu concentras los rayos de la mente en un solo punto, seguramente tendrás una poderosa concentración. Una mente concentrada es una poderosa luz que ilumina las sombras de la ignorancia y nos ayuda a encontrar los tesoros escondidos del Alma y nos ayuda a lograr la realización de Dios, bienaventuranza eterna, inmortalidad y felicidad duradera. Esta es una buena razón para practicar la concentración constantemente.

La retención del aliento (Kumbhaka) ayuda a la concentración. Esta práctica determina la velocidad de la mente y la hace moverse en círculos cada vez más pequeños hasta que logra frenar su inquietud

Fijar la Mirada (Trataka) es de gran ayuda para la concentración. Fijar la mente en la llama de una vela, en un ponto negro o en una imagen sagrada, ayuda también.

Tambien ayuda la castidad,(Bramacharya - esto siginifica el tener pureza de pensamiento, palabra y acciones), ayuda en la concentración. Otras cosas que te ayudan a mejorar tu concentración son el consumir alimentos naturales (satvicos), la soledad, el silencio, la compañía con los seres realizados (Satsang), la postura (Asana), la repetición del nombre de Dios (Japa), la practica de Yama y Niyama, el ayuno, la moderación en la dieta, no asistir a antros o lugares con gente nociva, hablar poco, un paseo a pie, un poco de ejercicio, todo esto ayuda a la concentración.

La mente solo puede ser controlada por una práctica continua, siempre debes mantenerla ocupada en la contemplación de cosas buenas. Si aflojas el paso, miles de pensamientos ociosos vendrán de nuevo. Solo la práctica continua te ayudará a tener a la mente bajo control.

 

PROCEDIMIENTO

Para realizar esta práctica, debes conseguir una vela y un porta velas para que no se vaya a escapar el fuego. En tu sitio de meditación o en un lugar tranquilo, donde no puedas ser molestado por al menos 20 minutos, colocas una pequeña mesa y una silla, encima pones la vela en el porta velas y la enciendes. De preferencia que haya poca luz para que aprecies mas los efectos. Si puedes, pon un fondo de color azul índigo, o azul profundo.

La escena quedará así: una silla frente a una mesa y sobre la mesa una vela, con un fondo color azul índigo.

Ejercicio.

Enciende la vela, siéntate cómodamente en la silla con las manos encima de los muslos con las palmas hacia abajo; cierra tus ojos, después haz una respiración profunda por la nariz, de la siguiente manera: toma aire lentamente hasta llenar tus pulmones, después baja el aire al abdomen empujándolo hacia fuera. Reten el aire todo el tiempo que soportes cómodamente sin forzarte, después suelta el aire por la nariz lentamente.  Repite esta respiración por tres veces.

Al terminar las tres respiraciones profundas, abre tus ojos y observa fijamente primero la vela, observa donde está colocada, su color, siente su olor, si puedes tócala para sentir su textura, observa si es dura o blanda, altura, lisa o rugosa, húmeda o seca, y otras cosas que puedas notar. Imagínate que está pasando por la vela, como surge el fuego de ella, como se consume lentamente, que pasa con la cera quemada, que sucede en el proceso de quemado de la vela, que produce, como se hizo quien la hizo, etc. Hazte todas las preguntas que se te ocurran acerca de la vela, analízala, obsérvala, vívela.

Ahora observa la llama de la vela, trata de no cerrar tus ojos y de no parpadear. Trata de mantener tus ojos abiertos observando la vela por 30 segundos primero, descansa, luego trata de mantenerlos abiertos por un minuto, luego por 2 minutos, y así hasta que puedas mantenerlos por 3 o más minutos, cómodamente sin tener molestias.

Observa detenidamente la llama de la vela. Generalmente durará este ejercicio alrededor de uno 5 minutos, puedes durar más si quieres.

Ya que termines de observarla, cierra tus ojos y piensa en lo que viste, trata de seguirla viendo con los ojos cerrados por otros tres minutos.

Después de este tiempo, toma aire profundamente por la nariz, retenlo por el tiempo que puedas, cómodamente y después exhala por la boca rápidamente. Has esta respiración por tres ocasiones y después abre tus ojos.

Toma nota de lo que observaste, anota los sentimientos que surgieron durante el experimento, anota las ideas que te surgieron y describe lo que viste en la imagen de la vela, si es posible dibújala. Has este ejercicio por al menos una semana, hasta lograr mantenerte con los ojos abiertos al menos 2 minutos.

Namaste ¡